La tumba del ciclismo

Julio 20, 2008 · No hay comentarios

“Tengo la solución a tus problemas: tómate esto que no da positivo e irás como una bala”. El diablo del dopaje golpea al Tour

por Luis Francisco Castillo Rodríguez

Algunos ‘listillos’ están jodiendo al ciclismo desde hace años. Por una vez tiene razón el presidente de la UCI, Pat McQuaid, quien ha afirmado que el último ‘pillado’, el italiano Riccardo Riccò, es un “idiota”. Tiene que serlo por necesidad. Los ciclistas cavan su propia fosa, aunque no se les pueda negar la presunción de inocencia. Pero llegará el día en que alguien tendrá que dar un puñetazo sobre la mesa. Algunos ‘limpios’ parecen encubrir a los tramposos. Ahora que parecía que las audiencias subían, otra vez lo mismo. Las cosas parecían arreglarse; las audiencias generan dinero no sólo para las televisiones, sino también para los equipos y los ciclistas.

Beltrán fue el primer positivo de este Tour hace algo más de una semana. Moisés Dueñas, al que le encontraron una farmacia en la maleta, siguió el nefasto camino del Triki. Luego vino la joya de la corona, Riccardo Riccò, comparado con el ‘Pirata’ Pantani, cuya lengua suelta le había granjeado muchas enemistades en el pelotón y con un futuro prometedor por delante. Riccò había ganado a lo grande dos etapas y dio positivo por EPO de tercera generación, una variante muy novedosa que quizá el corredor -o su equipo- estimaba aún indetectable por los laboratorios de la UCI. Chaval, te han pillao con el carrito del helao. Los que inventaron el EPO de tercera generación también contribuyeron en la investigación de su detección en los análisis antidoping. Quienes desarrollan este tipo de medicamentos quieren salvaguardar su imagen; ellos fabrican medicinas, no drogas, y quieren que su uso sea legal.

“Chico, tengo la solución a tus problemas: tómate esto que no da positivo e irás como una bala”. Esta es una tentación recurrente en el mundo del ciclismo. Unos cogen la manzana del pecado porque les falta un poco para ganar. Otros, sencillamente porque carecen de personalidad. Otros, para tener un día de vino y rosas en su carrera. Otros, porque están cansados y prefieren tomar la vía rápida y fácil para mejorar su físico. Estos sinvergüenzas son pocos, pero perjudican al resto. Las reglas antidopaje de este deporte son las más duras, y quien no sea consciente de ello es un idiota. Primero, el ciclista cava su propia tumba; será un maldito para siempre. Segundo, contribuye a que el dedo acusador, con razón o sin ella, se pose sobre el equipo, de tal modo que el patrocinador se las pira, como ha sucedido con Barloworld y sucederá probablemente con Saunier Duval.

Todo esto puede acabar en un desastre, pero hay todavía algunos que no se dan cuenta de ello y siguen haciendo trampas, vendiendo su alma al diablo del dopaje. Hay que recuperar la esencia de este deporte, quizá el más duro que se haya inventado: compañerismo, sacrificio, entrega… En este sentido, es preferible una pájara como la de Valverde en Tourmalet y Hautacam que una exhibición como la de Riccò en Super-Besse o en Bagneres de Bigorre. Sin lugar a dudas. Ahora llegan los Alpes, dispuestos a dictar sentencia en un Tour en el que Evans, Menchov o Sastre parecen destinados a la gloria. Entretanto, la organización y los aficionados al deporte limpio rezamos para que el dopaje haya tocado fin. Al menos en esta edición, que ya es mucho pedir.

Exhibición de Riccò en Bagneres de Bigorre

Riccò es detenido tras su positivo por EPO

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