Se presenta una última jornada apasionante en la zona baja de la tabla de Primera División: cuatro equipos y una plaza de descenso
por Alberto Espinosa López
Sólo puede bajar uno. Real Valladolid, Recreativo de Huelva, C.A. Osasuna y
Real Zaragoza, por méritos propios, llegan a la última jornada aún vivos pero con la soga al cuello. El suelo sobre el que reposan los pies de uno de ellos desaparecerá y la cuerda se tensará en el cuello, asfixiándole, mandándole a Segunda División.
Lo curioso del caso es que todos dependen de sí mismos. No recuerdo ninguna otra temporada en que esto haya sucedido. Siempre había alguna combinación para el peor parado, que no sólo necesitaba ganar su respectivo encuentro, sino que además le tocaba rezar al dios del fútbol, estar pendiente del transistor y esperar una derrota o un empate del rival para quedarse enganchado a la Primera División.
El que gane se salva. Así de fácil y así de difícil al mismo tiempo. Esto es así porque hay un enfrentamiento directo entre dos implicados: Recreativo de Huelva y Valladolid. El Nuevo Colombino vivirá uno de esos partidos que se recuerdan en años. Un duelo en el que sólo puede quedar en pie uno de los pistoleros. Si gana el Recre, se queda. Si gana el Valladolid, se queda. Si empatan se salvan los vallisoletanos y a los andaluces les quedaría rezar por que no ganen Osasuna y Zaragoza.
Los rojillos visitan Santander. Un campo difícil, cuyo equipo local se está
jugando la UEFA. Y el Zaragoza viaja a Mallorca, otro equipo en busca de Europa. A los mañicos sólo les vale ganar. Por contra, a Osasuna podría valerle incluso la derrota siempre y cuando los de Villanova caigan en el Ono Stadi. Son precisamente los zaragozanos los que más difícil lo tienen. A igualdad de resultados, se verán abocados al infierno del descenso. El próximo fin de semana el miedo atenazará las piernas de 44 hombres, repartidos en cuatro equipos, cuyos destinos se cruzarán en un campo de batalla verde. El fútbol no está hecho para los débiles, y el que menos fuerza demuestre destrozará las ilusiones de miles y miles de aficionados llorosos que poblarán las gradas después de los noventa minutos, gimoteando y preguntándose por qué.
¿Quién acompañará al Murcia y al Levante la próxima temporada en Segunda División? El que gane se salva. Así de fácil, así de difícil.

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