Ni a Murcia ni a Sevilla les sirve el punto cosechado. La Champions y la permanencia, más lejos
por Alberto Espinosa López

Sin sustancia. Murcia y Sevilla fueron un constante quiero y no puedo en un partido que acabó como empezó, con un empate a cero que resulta insuficiente para las aspiraciones de ambos. La Champions se aleja de Nervión y la permanencia de Nueva Condomina. Javi Clemente sorprendió alineando a Henok Goitom volcado a la derecha en la línea de tres mediapuntas, pero la nula aportación del sueco provocó la mayor pitada de la noche al ser sustituido por Baiano. Además, Pignol jugó de central junto a Cuadrado y Mejía en el doble pivote.
El Murcia comenzó más metido en el partido que su rival, que vio cómo los granas se acercaban peligrosamente al área de Palop, dirigidos sobre todo por Iván Alonso y Dani Aquino, los dos mejores hombres del equipo de Clemente en las últimas semanas.
El Sevilla sólo parecía capaz de zafarse de la presión del Murcia echando balones a las bandas, donde Navas y Capel estaban ansisos por encarar a Peña y De Coz respectivamente. Pero el buen hacer de los murcianistas fue clave para que ninguno de los extremos pudiese culminar una jugada peligrosa. Sólo un centro de Jesús Navas que fue rematado por Luis Fabiano en plancha, un poco forzado, fue la única oportunidad de gol nacida de la banda.
La lesión de Kabous dio entrada a Abel mediada la primera parte. Clemente apostaba por un juego más ofensivo para intentar hacer daño al Sevilla. Pero no fue así, y los de Manolo Jiménez seguían parando contundentemente los acercamientos del Murcia.
La ocasión más clara del partido fue una vaselina de Luis Fabiano nada más comenzar la segunda parte que dio en el palo. A partir de ahí, Carini no tuvo que intervenir más en ninguna jugada de peligro, tan sólo en centros al área que encontraban las manos del uruguayo una y otra vez. El Murcia se estiró y se fue arriba, pero las ocasiones más claras llegaron a balón parado, gracias de nuevo a Iván Alonso y a Dani Aquino, en respectivos lanzamientos directos de falta. El charrúa rozó el larguero con un potente disparo y el “torito” obligó a Palop a intervenir con maestría.
Y ahí se agotó el fútbol ofensivo del Murcia. Incapaces de elaborar una pared o una triangulación, las jugadas a balón parado eran la única baza grana para crear peligro y rozar el gol. Pero ni aun así. Un punto que no le vale a ninguno.

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