El Murcia puede seguir soñando tras ganar por la mínima al Valencia gracias a un tanto de Iván Alonso
por Luis Francisco Castillo Rodríguez

Dice el saber popular, que de todo sabe y de todo entiende, que mientras hay vida, hay esperanza. Y es verdad. Se puede descender con dignidad o sin ella. Ser o no ser, ésa es la cuestión. En esta ocasión el Murcia ha sido, pero con peros. Nueva Condomina es consciente de ello. No podía ser de otro modo. El cuadro grana y su fiel afición pueden seguir soñando con la permanencia tras ganar por la mínima gracias a un tanto de Iván Alonso a un Valencia ramplón en el primer tiempo y poco resolutivo en el segundo. Los de Koeman perdonaron la vida al Murcia en los estertores del encuentro .
En el primer tiempo el Valencia pareció más centrado en la final de Copa del próximo día 16 ante el Getafe. Los de Koeman dieron muestras de su habitual dejadez y desplegaron un juego oscuro, sin ideas; ni siquiera dispusieron de una ocasión clara en los primeros 45 minutos de juego. El colegiado del encuentro era Mejuto, y a los pocos minutos ya había dejado su impronta en Nueva Condomina tras ignorar un flagrante penalti sobre Iván Alonso, muy activo toda la tarde.
El cuadro pimentonero, pese a su titubeante inicio, ofreció una buena imagen. Tras veinticinco minutos de juego lento alejado de las áreas, los murcianistas se decidieron a apretar a un rival apático y contemplativo. Fue Pignol, de vuelta a la titularidad, quien primero puso en aprietos a Hildebrand con un tiro escorado que el meta valencianista atajó sin problemas.
En la siguiente jugado cayó el gol. Cómo no, de Iván. Abel saca bien una falta en la frontal y el hispano uruguayo peina para sorprender al portero alemán que no salió a tiempo para despejar. Sus compañeros tampoco le ayudaron en exceso, ya que dejaron libre de marcaje en el área pequeña al mejor cabeceador del equipo rival. Un despropósito, vamos.
El gol animó a los de Clemente, que vivieron sus mejores momentos, mientras el Valencia no despertaba de su sueño. O su pesadilla. O su paranoia mental. El caso es que, al borde del descanso, Dani Aquino culmina un contragolpe de manual y dispone de un remate de cabeza que se estrella en el larguero valencianista. Maldito del que dijo que este chico no estaba para jugar en Primera, porque es sin duda el mejor del equipo.

La de Aquino fue una jugada espléndida merecedora de gol, y por eso la afición despedió al equipo al grito de ‘Murcia, Murcia’. La anécdota de la tarde también tuvo lugar poco antes de la contra murcianista, cuando los numerosos valencianistas desplazados a Nueva Condomina corearon a pleno pulmón el clásico ‘Koeman veta ya’, curiosamente secundado por la afición grana.
El pueblo pimentonero se las prometía muy felices, pero hasta el rabo todo es toro. En la segunda parte cambió el patrón del partido y el cuadro visitante dominó de inicio a fin el segundo tiempo. Morientes dispuso de dos ocasiones muy claras; sólo su torpeza impidió que acabaran en gol. Joaquín, Mata y Silva traían de cabeza a la zaga grana una y otra vez.
El encuentro se consumía y Koeman optó por la altura de Zigic en lugar de un ‘Moro’ sin gol en la tarde de hoy. Efectivamente, apenas un minuto después de ingresar en el campo, el serbio estrelló un balón en el travesaño, y sólo un minuto después Marchena desaprovechaba una ocasión clara para marcar, pero su disparo se fue por encima del larguero.
Al Murcia le ardía el balón en los pies. Lo pasaba mal y regalaba la pelota, encomendándose a la contra. Y así fue como el mismo Alonso pudo rematar el partido en el minuto 77 con un tiro cruzado que pudo ser la puntilla. No entró la bola y el Valencia volvió a poner toda la manquinaria a funcionar.
Pero el Valencia se topó con un muro y con lo que es peor: con la mala suerte. Poco a poco se le acabaron las fuerzas y la fe; el Murcia aguantó el tipo atrás y amarró un increíble resultado. El oficio de Kabous en el centro del campo y la seguridad de Cuadrado en la zaga fueron claves. También lo fue la lucha de Iván Alonso arriba, que siempre cumple sobre el césped, y el desparpajo de un chico de la cantera de nombre Dani Aquino. Todos ellos fueron claves para mantener vivo el sueño del Murcia en Primera. Porque mientras hay vida, hay esperanza.

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