El Geta se cargó a Goliat en los estertores del partido. Un gran equipo que desafió la jerarquía de los grandes de Europa
por Luis Francisco Castillo Rodríguez

Noche de agua, nieve y pasión sobre el Allianz Arena. Hitzfield, Beckenbauer y compañía se las prometían muy felices ante un completo desconocido. Pero nada ni nadie detiene a este Getafe pleno de fútbol y humildad, capaz de arrancar un empate en uno de los estadios más crueles de Europa y del mundo entero.
Los de Laudrup se repusieron al devastador arranque del Bayern y poco a poco llevó el partido a su terreno. Pronto marcó Toni de cabeza en un saque de esquina; el más alto, el más goleador, dicen que el más guapo de Italia.
No obstante, el Geta coronó su esfuerzo en el último minuto con la aparición de Contra. Se paró el tiempo en la bota de este lateral, en esa eterna parábola que hizo la bola hacia el único hueco posible. Una pelota que hizo soñar al sur de Madrid y a España entera en ese último instante de grandeza azulona. Y enmudeció la capital de Baviera, todavía atenazada por el orgullo y el fútbol madrileño.
Nadie lo hubiera creído en la primera parte, donde el Bayern empujó y empujó con toda la maquinaria: ritmo alto en la presión, rapidez en el contragolpe y munición arriba para la torre Toni, quien se sirvió de las amarillas a Mario y Tena, los centrales, para establecer la diferencia al poco tiempo del comienzo del partido.

Al Getafe le podía el escenario y ni olisqueaba el balón; bastante hacía con mantener la vida en el Allianz Arena. Le pegaban por los dos lados, con la mala fiereza de Ribery y Schweinsteiger. Sin tan siquiera pisar el campo rival, fueron los peores minutos para los de Laudrup, que sólo pensaban en la supervivencia.
En esos minutos se echó de menos Belenguer, Cata, Licht o Abbondanzieri. Granero, De la Red y Casquero no carburaban en el centro del campo. Sin embargo, centímetro a centímetro, el Geta se fue levantando; todo un prodigio de fe y de orgullo, un equipo que merece todo un monumento. El Getafe ya se reconocía ante el espejo y recuperó el control en la zona de medios. Decidió jugar como sabe y el partido tomó dos direcciones.
El Bayern, perdida la iniciativa, se refugió atrás y esperó el contragolpe. Y así fue como pudo rematar el encuentro, pero sólo la torpeza de Ribéry y Toni evitaron la sentencia. Entregaron el balón el Getafe, craso error de los de Baviera. David se cargó a Goliat en el minuto 90, porque el Geta se creyó lo que es, un gran equipo que anoche se descaró ante la jerarquía de los grandes.
El Getafe empató 1-1 en Munich

1 respuesta hasta el momento ↓
Tani // Abril 4, 2008 a 12:45 pm
Vamos Geta!!!
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