Todos los hombres del presidente

Enero 2, 2008 · No hay comentarios

Ahora que acabó el año, es el momento de los balances. Y, sin que sirva de precedente, en esta ocasión hablaremos bien de don Ramón Calderón. Son las cosas de la edad, los polvorones, los cubatas y la Navidad.

En pleno ciclo triunfador del Barça, y tras tres años en blanco, llegó Calderón a la presidencia de la mayor entidad futbolística de la Tierra. Nada más llegar, incumplió todas sus promesas electorales. Aun así, en su primer año de mandato Calderón ganó la Liga de fútbol y la de baloncesto, hecho deportivamente inapelable. Pero ahí no acabaron sus ímpetus de gloria.

Ramón Calderón se cargó a Fabio Capello después de ganar la Liga. Lo lógico, lo inteligente, lo que hubiera hecho alguien veterano, hubiera sido dejarlo en el puesto. Así no arriesgaba nada. Sin embargo, lo puso de patitas en la calle. A mí personalmente me pareció un error, pero ha acertado plenamente. Fue valiente y acertó.

Pero ahí no acabó su temeridad. Buscó a alguien que le garantizase espectáculo, lo que anhelaba la afición madridista: Bernd Schuster. No buscó un entrador consagrado, sino que apostó por el alemán. Y volvió a acertar, a pesar de que muchos digan que este rubio es igual que Capello. Su mentalidad futbolística no es la misma, y los títulos además están por llegar.

Luego está el apartado de fichajes, que siempre son del presidente, le pese a quien le pese. Sneijder, Heinze, Pepe o Van Nistelrooy son la muestra de que don Ramón volvió a acertar, al margen de incumplir promesas electorales y gastarse una millonada exagerada en ciertos jugadores. Un equipo a golpe de talonario sustentado en la vieja escuela de Raúl, Casillas, Guti y Ramos. Ese es el Real Madrid que comanda la Liga.

El otro día el Madrid dio un baño al Barça en el Camp Nou. Muchos hablaron de cambio de ciclo, pero bien es verdad que no hay que precipitarse, todo está aún por ver. No fue una manita lo que se llevaron los de Rijkaard, pero sí fue un golpe de autoridad, de juego y actitud por parte de los blancos. Calderón disfrutó de su obra desde el palco. Es cierto que ganan los jugadores, pero igual que el presidente tiene su dosis de pañuelos cuando el equipo pierde, también es de justicia concederle su parte de gloria cuando el equipo gana.

En fin, en este año nuevo sólo pedirle a Calderón que perfeccione su presidencia. A día de hoy el proyecto es deportivamente inapelable, pero hay muchas cosas aún por pulir. El Madrid no practica un juego brillante, pero gana. Al 2008 hay que pedirle ganar, pero además jugando bien. Don Ramón y sus hombres están a tiempo de llevar al Madrid a la cima del fútbol mundial.

LUIS FRANCISCO CASTILLO RODRÍGUEZ

Categorías: Entrenadores · Primera División
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