
Mañana se juega el Barça-Madrid. El partido más seguido de la Tierra. Un partido que suele ganar el orgullo del equipo más dolido; por eso siempre tiene más posibilidades de vencer el conjunto que peor llega al encuentro. Fíjense en lo que ocurrió en marzo del año que acaba. El Real Madrid visitaba el Camp Nou atravesando una de las peores crisis de su historia. Descolgado de la Liga y recién eliminado de la Champions, la plantilla envejecida irreversiblemente y un grupo de jóvenes valores a los que les quedaba grande la camiseta. El entrenador parecía incapaz de reconducir la debacle blanca, y el presidente adolecía de tintes de provisionalidad e incompetencia. Sumen a todo esto tres años sin títulos. Así pues, todo parecía indicar que el Camp Nou iba a ser la tumba, la puntilla para el Madrid. Sin embargo, de Barcelona salió un equipo fuerte y unido que completó una extraordinaria recta final, remontando el vuelo y ganando la Liga en la última jornada. De hecho, desde aquel partido de marzo los blancos reencontraron la senda de la victoria.
El Barcelona vive aún a día de hoy de aquel proyecto que inició Cruyff hace 20 años, pero reciclado y puesto al día. El Madrid sobrevive a sus constantes contradicciones; sólo hay que mirar el número ingente de entrenadores que han pasado por su banquillo en los últimos 10 años. Sin embargo, l
os títulos no han faltado y hay quien habla de una segunda época dorada.
Pero este clásico viene precedido de escaso aliciente, emoción, morbo. Ambos clubes llegan bien situados en la tabla y sin atravesar crisis profundas, a pesar de que se adivinen grietas en el casco del buque. De hecho, los “onces” aún no están claros. Schuster no sabe qué centro del campo alinear. Duda, especula. ¿Guti? Quizás. O tal vez no. A lo mejor en el segundo tiempo, según vea la cosa. Esto hace que muchos jugadores se consideren suplentes sin llegar a serlo, y viceversa. Y eso pasa factura. Vean si no lo de Alicante.
En el corral blaugrana tres cuartos de lo mismo. No obstante, Rijkaard parece que optará por un once sin Ronnie ni Deco. Una apuesta arriesgada. Pero quien no arriesga no gana. La prudencia y la experiencia piden que Ronaldinho juegue. Pero el brasileño no es el futuro del Barça; ni siquiera su futuro inmediato. Mucho menos su presente, le pese a quien le pese. Porque el Barcelona parece tener un equipo en transición, entre la nostalgia y el porvenir. Entre la nostalgia por las épocas gloriosas de antaño y el porvenir de unos jóvenes que pisan muy fuerte y son el futuro del Barça. De hecho, mañana no jugarán ni Messi, ni He
nry, ni Ronnie; tres de los mejores jugadores de la década. Corren tiempos revueltos, pues.
Veremos quién se come agusto el turrón y a quién se le atragantan las navidades. El Barça puede apretar la tabla y colocarse a un solo punto de los de Schuster; el Madrid, por su parte, puede ponerse a siete puntos de los Rijkaard, una distancia considerable. Todo está por ver. Todos los frentes abiertos. La arena espera a los gladiadores. Después del Barça-Madrid restarán aún 63 puntos. Todo estará aún por ver.
Los mejores goles del Barça al Madrid:
Los mejores goles del Madrid al Barça:
LUIS FRANCISCO CASTILLO RODRÍGUEZ

3 respuestas hasta el momento ↓
Máximum // Diciembre 22, 2007 a 7:05 pm
En este tema, como sabéis, no puedo ser imparcial. Soy madridista y anticulé hasta la médula, así que espero una victoria merengue, aunque uno nunca sabe qué puede deparar un derbi de estas características. Me espero, de hecho, cualquier cosa. En principio, uno nunca firma un empate ante el Barcelona, pero según transcurra el partido, puede que mantener la distancia de cuatro puntos con ellos sea un gran premio. Enhorabuena por el blog.
HALA MADRID
Pressman // Diciembre 23, 2007 a 5:45 pm
En primer lugar, gracias por el comentario. En cuanto a lo que dices, pues sí, para un madridista es bueno mantener la distancia de 4 puntos. Un empate en el Nou Camp siempre es productivo para cualquier equipo.
Un saludo.
Máximum // Diciembre 25, 2007 a 8:03 pm
Sí, pero mejor es ganar y joderles bien, como ha pasado. HALA MADRID
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