El año 2007 ha sido un año inolvidable en el ámbito deportivo; un año para el recuerdo en muchos sentidos y por cuantiosos motivos. En la retina colectiva quedarán sie
mpre los éxitos de los deportistas españoles, tanto nacionales como internacionales, así como las debacles deportivas y las tragedias humanas.
En el año que se nos va hemos visto cómo el Real Madrid remontaba hasta el título, ganando una Liga que tenía perdida en marzo. Tras el empate ante el Barça en el Camp Nou, los de Capello volvieron a creer en sí mismos y alcanzaron lo que se antojaba inalcanzable, con suspense incluido. Treinta ligas van ya, al igual que en baloncesto, porque el Madrid vuelve a reinar también en el basket español.
En el año que se nos va, vimos a Messi imitar a Maradona, y vimos cómo su Barça se hundía al estilo más ‘galáctico’. También vimos al Milán, de la mano de un ’se
r superior’ de nombre Kaká, reconquistar Europa a costa del Liverpool del recién llegado ‘Kid’ Torres. Vimos asimismo, cómo no, al mejor Sevilla de la historia lograr un hito inolvidable para los de Nervión: doblete de UEFA y Copa. Por supuesto, fue también el año en que el Real Murcia retornó adonde merece estar: a la división de honor del fútbol español.
En el año que se nos va, muchos han sido los nombres propios. Vimos a Alberto Contador coronarse en los Campos Elíseos tras hacernos d
isfrutar con su explosiva pedalada, y vimos al ruso Menchov llevarse otra vuelta a España. También vimos a Jorge ‘Balboa’ Lorenzo revalizar su mundial de 250 antes de elevarse a la categoría reina. Rafa Nadal se volvía a coronar rey de la ‘Tierra’ antes de caer en la hierba de Wimbledon ante un rival de otro planeta, el gigante suizo Roger Federer. Nadal: rey de la tierra, príncipe de la raqueta. Asimismo, el 2007 fue el año en que Asafa Powel retó al viento y lo venció, coronándose nuevo rey de la velocidad.
En el año que se nos va se celebró el Mundial de atletismo en Osaka, y Valencia se convirtió en el centro del mundo de la vela. Vimos a España dominar el fútbol sala europeo, y dimos la campanada en Voley. En nuestro Eurobasket sufrimos un duro revés al conseguir la medalla de pla
ta más amarga. Grande Pau, a pesar de todo. También vimos a Sudáfrica recuperar el trono del rugby a costa de la selección inglesa.
En el año que se nos va, la Fórmula 1 merece un apartado aparte. La rivalidad entre Alonso y Hamilton pasará a los anales de la historia del automovilismo, así como el modo en que McLaren regaló el Mundial a Ferrari cuando lo tenían más que ganado a dos carreras del final. Además, el 2007 es el año en que Fernando vuelve a casa por Navidad: su retorno a Renault nos vuelve a ilusionar a todos.
En el año que se nos va, nos dejó un futbolista qu
e hizo grande al Sevilla. A punto de ser padre, a punto de jugar otra Supercopa de Europa, a punto de jugar su primera Eurocopa. Antonio Puerta descansa en paz. Nos dejó un sevillista para la eternidad. A más ver, campeón.
LUIS FRANCISCO CASTILLO RODRÍGUEZ
e no es el blanco o el blaugrana, se trata de una temporada sorprendente y extraordinaria. Barça y Madrid chocan todas las semanas en la lejanía y, dos veces al año, lo hacen cara a cara. A sus aficionados sólo les importa la diferencia de puntos que haya entre el Barça y el Madrid; el resto de equipos forman parte del decorado de la tabla, el cual adolece de mayor o menor emoción, según el año. Porque en los últimos 23 años, el Madrid ha ganado 10 títulos de Liga, el Barça 9, 2 el Valencia y 1 Atlético de Madrid y Deportivo de la Coruña. Por todo ello, el de ayer era el partido rey del campeonato español: uno de esos partidos que dejan cicatrices en el orgullo del que pierde, pero una sonrisa malévola y feliz en el rostro de quien gana. Porque para eso sirven los clásicos, y no para otra cosa. Para ver el sufrimiento de cerca.
l actual líder. Un equipo fiable y competitivo que, sin realizar un juego brillante, aplasta a sus contrincantes.
“Tuvimos ocasiones más claras y además dominamos el juego. Pero además de buen juego hay que tener puntería, y ahí no estuvimos acertados”, se lamentaba Lucas Alcaraz tras el partido que enfrentó al Real Murcia contra el Athletic de Bilbao.

vitar el 2-1 tras rematar un centro de Abel, cuya pierna sería el rifle de precisión que llevaría el balón a la cabeza de Ochoa que se marchó lamiendo el poste. El Athletic no sabía cómo amarrar el resultado, y fruto de la desesperación fue la expulsión por doble amarilla de Aitor Ocio a poco del final. Todas y cada una de las ocasiones fabricadas por el cuadro manzanita fueron la consecuencia de una extraordinaria segunda parte en la que, esta vez sí, el Murcia mereció más, aventurándose sin miedo a reclamar unos tres puntos que, por juego y ganas, eran suyos.
En la segunda parte Interviú no se vino abajo y siguió dominando el partido en 3/4 de campo, con un Schumacher poderoso y un genial Marquinho. Pero no sería otro que Joan el que haría, en apenas un par de minutos, dos goles que significaban el empate a dos.